El Año Que Comienza PDF Imprimir E-mail

El año cuyo primer mes está agotando sus días, ofrece a la consideración general numerosos y variados aspectos en los campos nacional e internacional.

El hecho más sobresaliente después de la catástrofe de Haití, de la que el pequeño y mísero país no se repondrá en muchos años, es la primera jornada anual cumplida por el presidente Obama en la Casa Blanca. A pesar de muchos criterios en contra, especialmente en su política interna, los analistas internacionales subrayan que el saldo de la gestión de Obama es ampliamente favorable, pues su gobierno ha recuperado prestigio y autoridad.

En el campo internacional, hay unanimidad en el sentido de que los Estados Unidos lograron romper el aislamiento en que habían caído durante la funesta administración anterior, y se han acordado las base para una importante cooperación con Rusia y China y para el necesario entendimiento con la Unión Europea con relación a Irán y el cercano Oriente.

Obama es un hombre absolutamente civilizado; dicen algunos que “tal vez demasiado civilizado para el cargo que ocupa”.

Otros lo retratan certeramente; el columnista Richard Cohen dice reflexivamente:

“Obama no es una figura de arcilla ideológica, es un personaje que prefieren hacer cosas y dejar que otros moldeen su imagen. No porque no sea bueno para eso, es que, en un universo político de ideológicos vociferantes, él carece tanto de la ideología como del instinto de hacerles frente”.

En Colombia, menudean los hechos para examinar, en su mayor parte políticos. Obviemos la mayoría y anotemos, de paso, el más protuberante: el eleccionario de los próximos meses. Habrá votaciones para presidente de la república y para congresista, a muy poca distancia cronológica una de otra y con abundancia de candidatos.

Pero, seguramente son mejores las noticias de carácter económico. Y pruebas al canto:

a) El ingreso de la Pacific Rubiales Energy a la Bolsa de Valores de Colombia. Su presidente, Ronald Pantin, declaró para la prensa que Colombia “es un mar de petróleo” y que su empresa invertirá este año por lo menos 1.000 millones eb el incremento de la producción de crudo, tanto en Rubiales como en San Jacinto, a 220.000 barriles diarios y 90 millones de pies cúbicos de gas en La Creciente (sucre) y otros yacimientos en exploración.

b) No obstante la crisis mundial, que a nuestro país afectó considerablemente, y al cierre del comercio con Venezuela, el DANE registró, en su medición de las exportaciones un crecimiento del 25.9 por ciento en noviembre del año inmediatamente anterior con relación a las mismas cifras registradas en el mismo mes de 2008.

El mercado externo que más nos retribuyó fue el de Estados Unidos, cuya compra de combustible a Colombia llegó a un 69.9 por ciento; y

c) Según el director regional de la ANDI (Risaralda-Quindío), Enrique Millán Mejía, las empresas industriales que tienen su asiento en Pereira y Dosquebradas repuntaron en sus ventas considerablemente.

Lo propio, admitieron los hoteleros y los comercializadores de vehículos automotores. A pesar de que los registros oficiales sobre desocupación no han disminuido en lo más mínimo. Todo lo cual quiere decir que el año empieza con fe en Pereira, en su presente y en su futuro.

Rector Seccional Fundación Universitaria del Área Andina Pereira.*****
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El pasado miércoles 12 de los corrientes se inauguró en Bogotá, con la mayor solemnidad y una concurrencia humana superior a la que había acompañado los certámenes anteriores, la vigésima segunda Feria Internacional del Libro, celebración la más importante en su género de cuantas realizan en el país por lo que significa en sí misma como inductora de cultura y vehículo de promoción de venta de ese producto singular en el mercado que es el libro.

En esta ocasión, el calendario de la Feria fue modificado: antes se efectuaba a finales de abril y principio de mayo, lo cual era inconveniente por coincidir con la temporada de lluvias más copiosas.

Como quiera que sea, la Feria Internacional del Libro se ha consagrado ya como un evento incomparable, útil para medir la afición por la lectura por parte de los colombianos y el consiguiente entusiasmo por la vigencia de ese objeto, casi siempre rectangular, en nada parecido a los demás, en cuyas paginas podremos descubrir nuevos horizontes, nuevas revelaciones, nuevos modos de ver e interpretar el mundo y, por supuesto, verdades enteras o a medias, como acontece siempre con todas las ayudas espirituales de que se sirve el hombre.

Los analistas suelen aprovechar estos festejos para hacer ciertas mediciones sobre la curiosidad o intensidad del colombiano medio respecto de la lectura. ¿Cuántos libros se lee una persona en nuestro país cada año? La respuesta no es muy satisfactoria, según la Cámara Colombiana de la Industria Editorial. Apenas tres o cuatro y, cuando más, cinco o seis. Nuestros compatriotas no son muy adictos a la lectura y, al parecer, nada entusiastas cuando se trata de textos de auténtica calidad. Lo que sí ocurre es que cierto tipo de literatura dijéramos menor o francamente mediocre, como los relatos periodísticos recopilados en libros por personas secuestradas que han regresado a la libertad, o delincuentes confesos, se llevan el favor del público. No hay en esos textos el menor asomo de arte, una muestra mínima de buen gusto, siquiera amenidad en el relato.

Y todo es, claro, no es la buena literatura; que tiene una trascendencia y una vigencia largas en el tiempo.

La Feria de este año en Bogotá reviste un atractivo más, y es el de que se ha dedicado a la hermana república de México, con la cual el país conserva desde muchos años atrás una relación de amistad firme y respetuosa.

Que se recuerde, el primer colombiano notable que hizo de México su segunda patria fue el enorme poeta romántico Porfirio Barba Jacob. Allá, en territorio azteca, vivió y murió el atormentado portalira.

Hoy, otros tres escritores, acaso los más notables de nuestro país: el Nobel García Márquez y los galardonados internacionalmente Álvaro Mutis y Fernando Vallejo residen en México, y no parece que alienten deseos de repatriarse. Hay, pues, antecedentes y pruebas de que por el lado intelectual, Colombia y “la tierra mexicana” se han “entendido” y compenetrado suficientemente y desde hace mucho tiempo, tan es así que el presidente de México Felipe; Calderón quien presidio la comitiva de su país en la feria, en el acto de instalación acuño una nuevo género de literatura el “mexicolombiano” surgido de precisamente los fuertes lazos entre escritores de ambos países .

La Feria del Libro, decía es todo un acontecimiento, un apoteosis del espíritu. Leer, leer, leer debería ser una consigna nuestra, antes que otros propósitos y otros objetivos menos nobles. Recordemos a propósito el soneto de don Calixto Pompa: “Es fuente de la luz un libro abierto/ .Entra por ella, niño, y de seguro, que para ti serán en el futuro/ Dios más posible, su Poder más cierto…”

 
            

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