| ¿De Nuevo La Tuberculosis? |
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El enorme historiador inglés Arnold J. Tonynbee dijo alguna vez que la historia humana, más que en ciclos determinados por las guerras y la lucha por el poder, debería dividirse por el imperio de los flagelos, en este caso, las enfermedades y la lucha del hombre por controlarlas o erradicarlas. Parece ser que muy pocas enfermedades son nuevas, por así decirlo. La mayoría existieron desde épocas remotas y devastaron civilizaciones enteras. Por ejemplo: el bacilo que apenas a comienzos del siglo XX fue descubierto por el médico alemán Robert Koch, que lleva su nombre y que da origen a la tuberculosis, fue localizado, vivito y coleando, entre el sarcófago de una momia faraónica de hace cinco mil años. Hay decenas de ejemplos sobre la “vejez” de otros agentes patógenos. El bacilo de Hansen, que es otro ejemplo, tiene una tradición bíblica anterior a Cristo y, venido Éste como el Mesías Redentor, se le menciona en ciertos pasajes del Nuevo Testamento en reunión con la leprosería. Y así. Las venéreas son antiquísimas. Parece ser que muchos Césares del Imperio Romano la padecieron. Sin remedio; porque los antibióticos son un prodigio curativo que data de 1928 y apenas en los años cuarenta fue patentado por Sir Robert Fleming y distribuido en el mundo entero. Las enfermedades han marcado, pues, ciertas épocas de la Humanidad. El siglo XV fue famoso por la peste; el XVIII por la sífilis y el XIX por la Tuberculosis, que adquirió relevancia literaria gracias a varios novelistas de esa centuria, entre ellos Dumas hijo. Y, por supuesto, las han marcado en Colombia. Hasta la década del cincuenta los colombianos consideraban que la Tuberculosis o Tisis era la peor de las enfermedades que nos atribulaban. Pasados unos cuantos años, dicho mal se consideró médicamente controlado. Pero, las informaciones de última hora revelan que en nuestro país hay cada año 11.000 nuevas víctimas de la temible T.B. De manera que la llamada “peste blanca” está lejos de desaparecer, especialmente por la facilidad con que se propaga, su capacidad para contagiar a personas sanas y porque, además, quienes la padecen suelen confundirla con gripas, bronquitis y otras dolencias respiratorias. La Organización Mundial de la Salud informa que la Tuberculosis infecta a una persona cada minuto en el mundo. El contagio es por vía oral. La saliva principalmente es el vehículo transmisor del bacilo. Al toser o estornudar, la persona enferma, sin saberlo está propagando el pavoroso mal. Ahora, en cuanto a la gripa AHINI, que hizo estragos en el mundo el año anterior y alcanzó a afectar, inclusive de muerte, a muchos colombianos, el ministerio del ramo informa que, por conducto del sistema de salud, distribuirá gratis en todo el país dos millones de dosis de la vacuna recientemente importada. Esta gripa “mal cuidada o mal diagnosticada”, dicen los especialistas puede convertirse en Tuberculosis. El sentido de este breve comentario es el de que, aunque se crea lo contrario, entre nosotros no ha desaparecido ninguna de las enfermedades que nos han atormentado durante siglos. Y, a propósito. ¿El gobierno nacional, en este caso, el ministerio de Protección Social, tendrá ya listo el plan B para tapar el hueco que dejará la inexequibilidad de los decretos de la Emergencia Social, según fallo ya listo y ajena a la firma de la Corte Constitucional?
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